La DGT activa nuevos radares de tramo en las carreteras españolas: ubicaciones y multas este verano
¿Cómo funcionan los radares de tramo y por qué los prioriza la DGT?
Los radares de tramo representan una de las herramientas más eficaces y equitativas de la Dirección General de Tráfico (DGT) para controlar la velocidad en las carreteras españolas. A diferencia de los radares fijos tradicionales, que miden la velocidad instantánea de un vehículo en un punto específico, los radares de tramo evalúan la velocidad media mantenida a lo largo de un recorrido determinado, que suele oscilar entre los dos y los diez kilómetros. Este sistema consta de un mínimo de dos cámaras de alta definición con tecnología de visión artificial y lectura de matrículas, ubicadas al inicio y al final del tramo controlado. Ambas cámaras están sincronizadas mediante sistemas de posicionamiento global (GPS) y servidores de tiempo de alta precisión, lo que garantiza que el registro temporal de entrada y salida de cada vehículo sea exacto hasta el milisegundo. Al ingresar al tramo, la primera cámara fotografía la matrícula y registra la hora exacta. Al salir, la segunda cámara realiza el mismo procedimiento. Un ordenador calcula automáticamente el tiempo empleado en recorrer la distancia conocida del tramo. Si el tiempo registrado es inferior al tiempo mínimo establecido para circular a la velocidad máxima permitida, se determina que el conductor ha cometido una infracción por exceso de velocidad. La DGT prioriza este sistema porque elimina el peligroso efecto del frenazo brusco que muchos conductores realizan justo antes de un radar fijo, promoviendo en su lugar una conducción mucho más homogénea, fluida y respetuosa con los límites de velocidad establecidos a lo largo de todo el trayecto.
Ubicaciones clave de los nuevos radares de tramo en la red vial española
La distribución de los nuevos radares de tramo responde a un análisis exhaustivo de la siniestralidad vial realizado por el Observatorio Nacional de Seguridad Vial de la DGT. Las carreteras convencionales, que carecen de separación física entre ambos sentidos de la circulación, concentran más del setenta por ciento de los accidentes mortales en España, por lo que han sido el objetivo prioritario para la instalación de estos nuevos dispositivos de control. Entre las ubicaciones más destacadas para esta campaña estival se encuentran tramos críticos de la red de carreteras del Estado y de las redes autonómicas. En la zona norte, se han reforzado los controles en la cornisa cantábrica, especialmente en tramos de la autovía A-8 en Galicia y Asturias, caracterizados por condiciones meteorológicas cambiantes y trazados sinuosos. En el centro peninsular, la autovía AP-6 y diversas carreteras nacionales de Castilla y León, como la N-VI y la N-110, cuentan con nuevos puntos de control activos. Por su parte, en la mitad sur, la autovía A-4 a su paso por Despeñaperros y varias carreteras convencionales de las provincias de Sevilla, Málaga y Cádiz han visto incrementada la presencia de estos sistemas debido al elevado flujo de turistas que se desplazan hacia las costas andaluzas. En el corredor mediterráneo, la AP-7 y carreteras secundarias de la Comunidad Valenciana y Cataluña también disponen de nuevos tramos vigilados para gestionar el intenso tráfico vacacional.
Cuantía de las multas y pérdida de puntos por exceso de velocidad
Las sanciones por exceder los límites de velocidad en los tramos controlados se rigen por la Ley de Tráfico y Seguridad Vial vigente en España. Las multas varían en función de la gravedad de la infracción, determinada por el porcentaje de exceso sobre el límite permitido en la vía. Las sanciones económicas comienzan en los 100 euros, sin pérdida de puntos, para los excesos más leves, y pueden ascender hasta los 600 euros y la retirada de 6 puntos del permiso de conducir para las infracciones catalogadas como muy graves. Por ejemplo, en un tramo con un límite de velocidad de 120 kilómetros por hora, circular a una velocidad media de entre 121 y 150 kilómetros por hora conlleva una multa de 100 euros sin pérdida de puntos. Sin embargo, si la velocidad media registrada se sitúa entre los 151 y los 170 kilómetros por hora, la sanción se eleva a 300 euros y la pérdida de 2 puntos. Superar los 190 kilómetros por hora en este mismo tramo se considera una infracción muy grave, sancionada con 600 euros y la detracción de 6 puntos. Es fundamental recordar que, además de las sanciones administrativas, el Código Penal español tipifica como delito contra la seguridad vial el hecho de conducir un vehículo de motor a una velocidad superior en 80 kilómetros por hora a la permitida en vías interurbanas, lo que puede acarrear penas de prisión de tres a seis meses, trabajos en beneficio de la comunidad y la privación del derecho a conducir por un período de hasta cuatro años.
El objetivo de la DGT: reducir la siniestralidad en carreteras secundarias
El despliegue de estos nuevos sistemas de control de velocidad forma parte de la estrategia integral de seguridad vial de la DGT para el período estival, una época del año en la que se prevén millones de desplazamientos de largo y corto recorrido por toda la geografía nacional. Las autoridades de tráfico insisten en que el objetivo principal de estos radares no es recaudatorio, sino disuasorio y preventivo. Al obligar a los conductores a mantener una velocidad constante y adecuada a las características de la vía, se reduce significativamente la distancia de frenado necesaria ante cualquier imprevisto y se minimiza la gravedad de las colisiones en caso de accidente. Esta ofensiva tecnológica se suma a la reciente implantación de radares invisibles y drones para vigilar las carreteras durante las operaciones de salida y retorno, configurando un ecosistema de vigilancia diseñado para proteger a los usuarios más vulnerables de la vía, como ciclistas, motoristas y peatones. La presencia de estos radares de tramo está debidamente señalizada con antelación mediante paneles informativos y señales verticales, cumpliendo con la política de transparencia de la DGT, que busca que el conductor sea consciente de la necesidad de moderar la velocidad en zonas especialmente peligrosas o con alta densidad de tráfico.
La influencia de las condiciones climáticas en la conducción estival
La conducción durante los meses de verano presenta desafíos específicos que van más allá del control de la velocidad. Las elevadas temperaturas registradas en la península ibérica durante la época estival ejercen una influencia directa sobre el comportamiento del vehículo y las capacidades psicofísicas del conductor. El calor extremo puede provocar fatiga ocular, somnolencia, disminución de los reflejos y un aumento del tiempo de reacción ante cualquier obstáculo en la calzada. Asimismo, el asfalto de las carreteras puede alcanzar temperaturas muy elevadas, lo que afecta negativamente a la adherencia de los neumáticos y aumenta el riesgo de sufrir un reventón. Por esta razón, las autoridades recomiendan planificar los viajes con antelación, evitando las horas de mayor radiación solar y realizando paradas frecuentes para descansar e hidratarse. Esta precaución es especialmente relevante cuando se activa el protocolo nacional de emergencias ES-Alert ante temperaturas extremas, un sistema que alerta a la población sobre situaciones de riesgo meteorológico severo que pueden comprometer la seguridad en los desplazamientos por carretera. Respetar los límites de velocidad controlados por los nuevos radares de tramo se vuelve aún más crucial en estas circunstancias, ya que una velocidad moderada proporciona un mayor margen de maniobra para reaccionar ante cualquier fallo mecánico o pérdida de control del vehículo provocada por las condiciones ambientales.
Consejos prácticos para evitar sanciones y viajar con seguridad
Para realizar un viaje seguro y evitar las sanciones asociadas a los nuevos radares de tramo, es aconsejable adoptar una serie de hábitos de conducción responsable. En primer lugar, se recomienda hacer uso del control de crucero o del limitador de velocidad del vehículo, siempre que las condiciones del tráfico lo permitan, ya que esta tecnología ayuda a mantener un ritmo constante sin necesidad de consultar continuamente el velocímetro. En segundo lugar, es fundamental prestar atención a la señalización vertical y a los paneles de mensaje variable de la DGT, que informan con antelación sobre la proximidad de un tramo controlado. También es útil recordar que los sistemas de navegación y aplicaciones de asistencia a la conducción autorizados pueden alertar de la ubicación de estos radares, lo cual es completamente legal en España, a diferencia de los inhibidores de radar, cuyo uso está estrictamente prohibido y sancionado con multas de hasta 6.000 euros y la pérdida de 6 puntos. Finalmente, mantener la distancia de seguridad con el vehículo precedente no solo previene colisiones por alcance, sino que también facilita una conducción más suave y uniforme, evitando las aceleraciones y frenadas bruscas que pueden alterar la velocidad media registrada por los sistemas de control de la DGT.

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