Alerta por niveles extremos de polen en España: Guía de cuidados para alérgicos esta primavera

Alerta por niveles extremos de polen en España: Guía de cuidados para alérgicos esta primavera

Con la llegada de abril y la consolidación de las temperaturas suaves en toda la península, España se enfrenta a uno de los picos más altos de polinización de los últimos años. Las autoridades sanitarias y la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) han advertido sobre la elevada concentración de partículas en suspensión, especialmente en el centro y sur del país. Este fenómeno, impulsado por un invierno que dejó precipitaciones generosas seguido de un inicio de primavera cálido, está afectando a más de ocho millones de personas en España que padecen algún tipo de rinitis o asma alérgica.

Los tipos de polen predominantes en la geografía española

La diversidad climática de España provoca que la incidencia de la alergia varíe significativamente según la región. Durante este mes de abril, el protagonismo se reparte entre tres grandes grupos de plantas. En primer lugar, las gramíneas, que son la causa principal de alergia en la mayor parte del territorio nacional, especialmente en las zonas de interior y el norte. Su periodo de máxima actividad suele extenderse hasta finales de junio, coincidiendo con la transición hacia las estaciones en España más calurosas.

En segundo lugar, el olivo representa el mayor desafío para los habitantes de Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha. La floración del olivo es explosiva y genera concentraciones de polen extremadamente altas en periodos cortos de tiempo. Por último, en los entornos urbanos como Madrid, Barcelona o Zaragoza, el plátano de sombra es el principal responsable de los síntomas respiratorios. Este árbol, muy común en el diseño urbanístico español, libera sus granos de polen de forma masiva durante las primeras semanas de la primavera, provocando cuadros de conjuntivitis y estornudos frecuentes en la población urbana.

Calendario de polinización y momentos de mayor riesgo

Para los alérgicos, no todas las horas del día representan el mismo peligro. Los expertos señalan que los niveles de polen suelen ser más elevados durante las primeras horas de la mañana (entre las 5:00 y las 10:00) y al atardecer (de 19:00 a 22:00). Esto se debe al ciclo de enfriamiento de la atmósfera, que hace que el polen que ha ascendido durante el día vuelva a bajar a niveles donde las personas pueden inhalarlo con mayor facilidad.

Es fundamental tener en cuenta que los días de viento fuerte y sol intenso son los más críticos, ya que el viento dispersa las partículas a grandes distancias. Por el contrario, los días de lluvia actúan como un mecanismo de limpieza natural, arrastrando el polen al suelo y aliviando temporalmente los síntomas. Sin embargo, si la lluvia es muy ligera o en forma de tormenta eléctrica, puede fragmentar los granos de polen y hacerlos aún más pequeños y penetrantes para las vías respiratorias.

Recomendaciones prácticas para reducir la exposición al polen

Minimizar el contacto con el alérgeno es la primera línea de defensa. En el hogar, se recomienda mantener las ventanas cerradas durante las horas de máxima polinización y ventilar la vivienda solo durante breves periodos a mediodía. El uso de purificadores de aire con filtros HEPA puede ser de gran ayuda para mantener el ambiente interior libre de partículas. Al salir a la calle, el uso de gafas de sol envolventes protege la mucosa ocular, y en días de niveles extremos, el uso de mascarillas homologadas (tipo FFP2) ha demostrado ser una herramienta eficaz para filtrar el aire inspirado.

Para quienes planean asistir a eventos multitudinarios al aire libre, como la próxima Feria de Abril de Sevilla 2026, es aconsejable consultar diariamente los niveles de polen en las aplicaciones oficiales de salud. En estos entornos, donde el polvo y el polen del olivo suelen estar muy presentes, es vital llevar consigo la medicación de rescate prescrita por el especialista.

Higiene y cuidados tras la exposición exterior

Una medida que suele pasar desapercibida pero que resulta fundamental es la higiene al regresar a casa. El polen se adhiere con facilidad a la ropa, el cabello y la piel. Por ello, se recomienda ducharse y lavarse el pelo antes de acostarse para evitar trasladar los alérgenos a la almohada y las sábanas. Asimismo, es preferible no tender la ropa en el exterior durante estos meses, ya que las prendas húmedas actúan como un imán para las partículas de polen en suspensión.

En el caso de los desplazamientos en vehículo, es imprescindible viajar con las ventanillas cerradas y asegurarse de que los filtros de polen del sistema de climatización estén en buen estado. Un mantenimiento adecuado del coche no solo es una cuestión de seguridad vial, sino también de salud respiratoria para los conductores alérgicos.

Diferencias entre alergia primaveral y resfriado común

Es habitual que muchos ciudadanos confundan los síntomas de la alergia con un resfriado persistente. Sin embargo, existen claves para diferenciarlos. La alergia no suele presentar fiebre y los estornudos suelen ocurrir de forma consecutiva (en ráfagas). Además, el picor de nariz, garganta y ojos es un síntoma inequívoco de reacción alérgica, mientras que en el resfriado predomina el malestar general y el dolor muscular. Si los síntomas se prolongan más de dos semanas y coinciden con la exposición al aire libre, es altamente probable que se trate de una reacción al polen.

Ante la persistencia de los síntomas, la recomendación principal es acudir al médico de cabecera o al alergólogo. El tratamiento con antihistamínicos, corticoides nasales o inmunoterapia (vacunas) debe ser siempre supervisado por un profesional, evitando la automedicación que puede enmascarar problemas más graves o generar efectos secundarios no deseados. La prevención y el conocimiento de los ciclos biológicos de las plantas en España son las mejores herramientas para disfrutar de la primavera sin comprometer la salud respiratoria, especialmente antes de que el calor se intensifique y sepamos exactamente cuándo empieza el verano en España para dar por finalizada la temporada crítica de polinización.

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