La DGT despliega nuevos radares ocultos en carreteras secundarias para vigilar los desplazamientos de verano
La Dirección General de Tráfico (DGT) ha puesto en marcha un dispositivo especial de vigilancia que incluye el despliegue de nuevos radares ocultos en carreteras secundarias para controlar la velocidad durante los millones de desplazamientos de verano previstos en toda España. Esta medida busca reducir la siniestralidad en las vías convencionales, que históricamente concentran más del 70% de los accidentes mortales durante la época estival. Con el aumento del flujo vehicular hacia zonas de costa y de montaña, las autoridades de tránsito intensifican los controles utilizando tecnologías de última generación casi indetectables para los conductores.
El plan especial de la DGT para el control de velocidad en verano
La campaña de verano de la DGT se caracteriza por un incremento masivo de los viajes de largo y corto recorrido. Durante los meses de julio y agosto, las carreteras españolas registran una movilidad extraordinaria, lo que empuja a las autoridades a diseñar estrategias de contención de riesgos más estrictas. El foco principal de este año se ha situado firmemente sobre las carreteras secundarias, también conocidas como vías convencionales, debido a que carecen de separación física entre carriles de ambos sentidos y presentan intersecciones al mismo nivel, factores que multiplican la gravedad de los siniestros.
El despliegue de nuevos cinemómetros responde a un análisis pormenorizado de los puntos negros de la red vial española. La estrategia de la DGT no se limita a la instalación de cabinas fijas fácilmente identificables por los navegadores GPS, sino que apuesta por la movilidad y la discreción. Al colocar dispositivos en ubicaciones variables y de difícil detección visual, Tráfico busca generar un efecto disuasorio continuo, obligando a los conductores a mantener una velocidad adecuada a lo largo de todo el trayecto y no solo al aproximarse a un punto de control señalizado.
La coordinación de este plan involucra a miles de agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, quienes operan en turnos rotativos durante las 24 horas del día. Las patrullas terrestres se apoyan en sistemas de monitorización en tiempo real para identificar conductas temerarias de manera inmediata. Este esfuerzo logístico se complementa con campañas de concienciación en medios de comunicación, recordando que la velocidad inadecuada sigue siendo uno de los tres factores concurrentes más habituales en los accidentes de tránsito con víctimas mortales.
Cómo funcionan los nuevos radares ocultos en carreteras secundarias
La principal novedad tecnológica de esta campaña es la utilización masiva de los denominados radares Velolaser. Estos dispositivos, conocidos popularmente como radares invisibles, destacan por su tamaño extremadamente reducido, apenas unos 50 centímetros de altura, y su peso ligero de poco más de dos kilogramos. Su diseño compacto permite a los agentes ocultarlos con gran facilidad detrás de biondas, señales de tránsito, pórticos o incluso montados sobre trípodes ligeros en los márgenes de la calzada sin llamar la atención de los usuarios de la vía.

Estos cinemómetros funcionan mediante tecnología láser (LIDAR), lo que les permite medir la velocidad de los vehículos con un margen de error mínimo y a distancias de hasta 50 metros. Además, cuentan con conexión inalámbrica mediante redes 4G y Wi-Fi, lo que significa que los datos de la infracción y la fotografía del vehículo se transmiten de forma instantánea a una tableta en manos de los agentes situados a varios cientos de metros de distancia, o directamente al Centro de Tratamiento de Denuncias Automatizadas de León.
Otra de las ventajas operativas de estos sistemas es su versatilidad. Pueden funcionar tanto de día como de noche gracias a sus iluminadores infrarrojos integrados, y están capacitados para controlar de forma simultánea dos carriles de circulación en sentidos opuestos. Esto los convierte en la herramienta perfecta para las carreteras secundarias, donde el adelantamiento indebido y el exceso de velocidad suelen combinarse con consecuencias fatales.
Ubicaciones estratágicas y tramos de alta siniestralidad
La selección de los emplazamientos para estos radares ocultos no es aleatoria. La DGT utiliza mapas de siniestralidad actualizados periódicamente para identificar los tramos de vías convencionales que registran una mayor concentración de accidentes graves. Estos tramos suelen coincidir con zonas de curvas sucesivas, cambios de rasante, accesos a poblaciones rurales o vías que conectan segundas residencias con playas y parajes naturales de gran afluencia turística.
Las comunidades autónomas con mayor longitud de carreteras secundarias y elevado tránsito estival, como Andalucía, Galicia, Castilla y León, y la Comunidad Valenciana, registran una concentración notable de estos controles móviles. Los conductores deben prestar especial atención a las vías de la red secundaria que enlazan autovías principales con destinos costeros, ya que suelen registrar picos de congestión y conductas impacientes que derivan en adelantamientos de alto riesgo.
Además de los radares físicos en el suelo, la vigilancia se realiza desde el aire. La DGT mantiene activos sus helicópteros Pegasus y una flota creciente de drones de vigilancia. Estos últimos resultan especialmente útiles para detectar distracciones al volante, como el uso del teléfono móvil o la falta de uso del cinturón de seguridad, conductas que a menudo acompañan a los excesos de velocidad en las carreteras secundarias.
Sanciones y multas por exceso de velocidad en vías convencionales
Las sanciones por exceder los límites de velocidad en carreteras secundarias están tipificadas de forma estricta en la Ley de Tráfico y Seguridad Vial. Cabe recordar que el límite genérico en estas vías es de 90 km/h para turismos y motocicletas, y de 80 km/h para camiones, furgonetas y autobuses. Tras la reforma legal que eliminó el margen de 20 km/h para adelantar en vías convencionales, cualquier superación del límite máximo permitido es sancionable desde el primer kilómetro por hora de exceso, aplicando los márgenes de error técnicos oficiales.
Las multas varían en función de la gravedad de la infracción, clasificándose en graves o muy graves, y pueden acarrear la pérdida de puntos del carnet de conducir e incluso penas de prisión en los casos más extremos. A continuación, se detallan las sanciones aplicables en vías con límite de 90 km/h:
| Velocidad detectada (km/h) | Sanción económica | Pérdida de puntos | Gravedad de la infracción |
|---|---|---|---|
| De 91 a 120 | 100 € | 0 puntos | Grave (sin puntos) |
| De 121 a 140 | 300 € | 2 puntos | Grave |
| De 141 a 150 | 400 € | 4 puntos | Grave |
| De 151 a 160 | 500 € | 6 puntos | Grave |
| Más de 161 | 600 € | 6 puntos | Muy grave / Delito penal si supera los 170 km/h |
Superar el límite de velocidad en más de 80 km/h en vías interurbanas está tipificado como un delito contra la seguridad vial en el Código Penal. Esto puede conllevar penas de prisión de tres a seis meses, multa de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días, además de la privación del derecho a conducir vehículos a motor por un tiempo de uno a cuatro años.
Otras medidas de vigilancia activa durante la campaña estival
El despliegue de radares ocultos forma parte de un ecosistema de control mucho más amplio diseñado para el periodo estival. Los conductores deben estar atentos no solo a la velocidad, sino también al cumplimiento de las nuevas señales de la DGT que entran en vigor este verano, las cuales buscan regular de manera más eficiente los flujos de tránsito y advertir sobre nuevos peligros en la calzada. La actualización de la señalética es clave para adaptar las carreteras a las nuevas realidades de la movilidad eléctrica y compartida.
Asimismo, la DGT ha intensificado el uso de vehículos camuflados. No solo se emplean turismos convencionales para albergar radares móviles, sino también furgonetas y motocicletas sin distintivos oficiales que circulan de manera fluida entre el tránsito. Los agentes a bordo de estos vehículos tienen como misión prioritaria detectar conductas peligrosas en tiempo real, tales como el acoso a otros conductores, giros indebidos, adelantamientos en línea continua o el uso de dispositivos móviles al volante.
La integración de sistemas de lectura de matrículas en tiempo real también permite a las patrullas identificar de forma automática si los vehículos en circulación cuentan con la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) en vigor y el seguro obligatorio. Circular sin estos requisitos durante los desplazamientos masivos de verano incrementa notablemente el riesgo de desprotección ante cualquier percance en carretera, lo que conlleva sanciones económicas severas y la inmovilización inmediata del vehículo.
Consejos de seguridad para evitar accidentes y sanciones en carretera
Para garantizar un viaje seguro y libre de contratiempos económicos, la planificación resulta fundamental. Antes de iniciar cualquier trayecto largo, es imprescindible revisar el estado mecánico del vehículo, prestando especial atención a la presión y desgaste de los neumáticos, el nivel de líquidos y el correcto funcionamiento del sistema de frenado. Un vehículo en condiciones deficientes multiplica la distancia de frenado y reduce la capacidad de reacción ante imprevistos.
Las condiciones climáticas extremas también juegan un papel crucial en la seguridad vial durante el verano. Conducir bajo temperaturas elevadas fatiga al conductor de manera similar a hacerlo bajo los efectos del alcohol. Ante la previsión de una alerta por temperaturas extremas en gran parte de España, se recomienda encarecidamente evitar las horas centrales del día para realizar los desplazamientos, mantener el habitáculo bien climatizado y realizar paradas de descanso cada dos horas o cada 200 kilómetros para hidratarse adecuadamente.
Por último, es aconsejable informarse con antelación sobre las normativas locales de los destinos elegidos. Muchos municipios de la geografía española han implementado medidas restrictivas para gestionar la afluencia masiva de visitantes. Existen numerosos pueblos de España que limitan el acceso de coches en sus cascos históricos o parajes naturales para evitar la saturación, por lo que conocer estas restricciones de antemano evitará desvíos innecesarios, pérdidas de tiempo y posibles sanciones de carácter municipal al llegar al destino vacacional.
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